Archivo para enero, 2010

Adelgazar sin dietas…verdad o utopía?

Recuerdo que hace un tiempo, cuando empecé mi aprendizaje en lo que hoy tanto me apasiona y enseño, Programación NeuroLingüística, estaba un poco (siendo generosa conmigo) extralimitada en algunos aspectos de mi vida. Y uno de ellos era en la alimentación. En aquel tiempo pesaba 17 kilos más que ahora, y te podrás imaginar que para una mujer de mi estatura, esto es mucho decir. No era una persona obesa, pero, definitivamente, tenía sobrepeso. Hoy en día, todos los que me conocen de aquellas épocas, y han sido testigos de estos cambios, se acercan para preguntarme: cómo hiciste para adelgazar tanto? Cómo haces para verte así? Y luego, sin esperar respuesta, es común escucharlos decir cómo puedo hacer yo para obtener lo mismo? Quiero bajar sólo 5 kilos, podré hacerlo siguiendo tu método? Y, también, con cara de angustia, suelen decirme:

- Sofía, ¿cuál es la dieta que seguiste?

Ante esta pregunta suelo responder: ¿quieres hacer una dieta? Hay un montón en revistas, en la tele e incluso gratis en Internet. Las dietas no sirven para adelgazar, justamente, porque sí sirven para adelgazar. Antes que pienses que me equivoqué escribiendo esto o que me volví loca, te aclaro que es muy cierto lo que acabo de poner: las dietas no funcionan para adelgazar porque funcionan para adelgazar.

Dietas y dietas:

Existen en el mercado un sinnúmero de formas de perder peso. Dejando de lado productos como las pastillas, elíxires y demás (literalmente) yerbas, las dietas suelen ser el primer escalón de todas y todos los que pretenden sacarse de encima esos molestos “kilitos de más”. La Mediterránea, la Escardale, la de la banana o la de la vainilla; la proteica o la hipocalórica. Y miles más. Tristemente, hay más dietas que religiones. Muchas de ellas, seguidas paso a paso, te conducen a eliminar esos kilos que prometen, pero el problema (y he aquí el porqué de mi polémica e intrincada frase anterior) es que una vez que lo hiciste, inevitablemente, en el 99,9% de los casos, se inicia el efecto rebote. Es decir, vuelves a ganar el peso perdido en los días posteriores a la finalización de la dieta (esto en el mejor de los casos, porque existen otros que llegan a tener un peso superior al que tenían antes de empezar la dieta). Para evitar esto es que empecé a investigar si la PNL me permitiría encontrar una salida al efecto yo-yo de toda dieta. La respuesta, afortunadamente, era afirmativa, y mucho más sencilla de lo que pensaba: no hagas dieta sino que empieza a vivir más sanamente y a disfrutar de las comidas.

Para leer algunas características del plan definitivo para perder peso ingresa aqui

http://bajar-de-peso.com.ar/adelgazar/caracteristicas-de-mi-plan-definitivo-para-perder-peso.html


A continuación tienes algunas de las notas sobresalientes del método que creé para adelgazar de modo definitivo, usando la PNL y otras técnicas afines:

En primer lugar, se trata de generar en la persona un cambio interno. Este cambio interno es lo que produce que empieces a bajar de peso casi automáticamente. Pero también se manifiesta de otros modos: vives con una actitud más alegre y positiva, te das cuenta de lo que eres capaz de lograr cuando te lo propones y, obviamente, le das a la comida el lugar que se merece en tu vida.

En segundo lugar, es casi imprescindible para el éxito del método la asistencia de otro que ya haya pasado por este camino. Del mismo modo que no cruzarías el bosque por primera vez sin un guía, embarcarse en la tarea de perder peso sin la ayuda de otra/o que ya lo haya logrado con éxito es algo bastante insensato y, a mediano y largo plazo, inútil. Puedes ver este tipo de actitud en las personas que suben y bajan de peso constantemente, que siguen mil y una dietas todo el tiempo. Mi método te da un plan de acción para toda la vida que, una vez aprendido y aplicado, se convertirá en un hábito que no querrás abandonar jamás.

En tercer lugar, es algo que te permite vivir mejor, y por eso aprendes cómo hacerlo y mantenerlo en el tiempo. No genera el sufrimiento propio de las dietas (por la privación de comidas) sino que cambia tus percepciones por la comida. De hecho, ahora como las típicas cosas que están prohibidas en todas las dietas, y, sin embargo, no engordo.

En cuarto lugar, toma esfuerzo inicial, pero es como cualquier aprendizaje de la vida: por ejemplo, al principio, no era capaz de manejar mi auto y hacer otras cosas al mismo tiempo. Debía estar totalmente concentrada en esta tarea e incluso me molestaba que alguien escuchara la radio. Sin embargo, hoy lo hago casi de modo automático (hasta hablando por teléfono, algo que está prohibido!!!) ¿Por qué somos capaces de hacer esto? Cuando aprendiste a hablar, y eras chica, hiciste lo mismo. Si te hubieras rendido, entonces hoy no podrías. Sin embargo, rendirse no era una posibilidad. Lo mismo sucedió con algo tan difícil como aprender a leer, a escribir, etc. Y sé que tienes mil ejemplos en tu vida. Lo mismo sucede con mi método: te enseño cómo aprender a comer para adelgazar (y, en mi caso, para mantener el peso). Es algo que puede ser complejo al principio, pero que, en menos tiempo del que crees, se convierte en una rutina sencilla como lo es hoy caminar, hablar, escribir y manejar. Con técnicas específicas (no sólo de PNL) esto se acelera aún más, con la chance, en muchos casos, de vencer el hábito negativo por la comida desordenada (y sus calorías y kilos de consecuencia) en tanto como un solo día. Sí, un solo día.


En quinto lugar
, no es mágico ni milagroso. Si bien algunos confunden la PNL con la magia, quiero aclarar aquí que mis técnicas con las que las personas pierden peso no trabajan ni funcionan por sí solas. Es necesario que quieras aplicarlas y también que, efectivamente, te pongas en acción y lo hagas. Es mucho más sencillo y rápido que cualquier otro método, pero deberás seguir cada uno de los pasos del plan de acción que incluye mi método para poder obtener las metas esperadas.

Finalmente, es efectivo a largo plazo. El gran problema de tenía con las dietas era que perdía peso, pero, al poco tiempo, caía fácilmente en los “tentáculos” de la tentación y el desorden alimentario. Hoy en día no creo más en las dietas, sino en los hábitos alimentarios y de salud, que me permiten no sólo comer todo lo que me gusta, sino también vivir más saludablemente, en equilibrio y disfrutando de la alimentación como nunca antes pude (ni supe) hacer. Adelgazar sin dietas es posible, yo (y todos los que hoy viven con mi método) son las mejor prueba de ello.

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